Un té singular, el oolong Oriental Beauty

El té no es solo una gran bebida, también trae muchas veces consigo historias, leyendas, costumbres y, algunas veces, protagonistas peculiares. Ese es el caso del té Oriental Beauty, un té cuyo protagonista no es nada más, ni nada menos, que una pequeña chicharra.


Oriental Beauty

El Oriental Beauty es un té oolong de Taiwán, famoso por la producción de estos tés. Para aquellos que no lo sepan, un “té oolong”, que en algunos países en Europa lo llaman té azul o té azul-verde, es un té parcialmente oxidado (el negro está completamente oxidado mientras que el verde no lo está en absoluto). El Oriental Beauty es entonces un té parcialmente oxidado que, además, necesita un pequeño insecto para convertirse en el té que es.

Este pequeño insecto es la Jacobiasca formosana, una pequeña chicharra que suele infestar las plantas de té. Las chicharras muerden las hojas y sus mordiscos provocan su oxidación (el mismo proceso que ocurre cuando mordemos una manzana y la dejamos durante un tiempo, se pone marrón porque se oxida). Esta oxidación ayuda a desarrollar el sabor y la dulzura del té. Además, la planta trata de ahuyentar a los insectos produciendo una enzima que también potencia el dulzor y el sabor único de este té.


Jacobiasca formosana, de Shipher (士緯) Wu () en Flirck


La plaga de este insecto debe ser controlada, porque si mordieran demasiado las hojas, el sabor se volvería amargo al final, en lugar de dulce. Como atacan los brotes y las hojas más tiernas, es decir, las partes que se utilizan para producir el té, cosechar es una manera de control, porque así las chicharras no se pueden alimentar.

La producción del té se hace en verano, en junio o julio, y en plantaciones de baja altura, porque es cuando y donde hay más chicharras.  Se recogen los brotes y la primera y/o segunda hoja. Este té está fuertemente oxidado, entre el 60% y 70%, y las hojas pueden tener hasta cinco colores o tonos: marrón, amarillo, rojo, verde y plateado.

Ahora, ¿a quién se le ocurrió la idea de producir té a partir de hojas mordidas por insectos? Cuenta una historia que, a principios del siglo XIX las cosechas en Beipu, en el condado de Hsinchu, fueron dañadas por una plaga de jacobiasca formosana. Los agricultores decidieron entonces no producir el té, todos excepto uno. Este agricultor recogió las hojas mordidas por la chicharra y produjo té con ellas. Lo llevó al mercado donde encontró un comerciante al que le gustó tanto que le pagó el doble de lo que pedía. El agricultor estaba tan orgulloso de si mismo que alardeó de su proeza delante de sus vecinos, aunque estos no le creyeron. De aquí se cree que viene uno de los nombres de este té, Peng Feng Cha o Phong-fûng Chhà, el té del fanfarrón.

El té tiene otros nombres, White Tip Oolong (o Bai Hao Oolong en chino), Champagne Oolong, Imperial Oolong, Pekoe Oolong, Wu Se Cha (“té de cinco colores” por los colores de sus hojas). Pero el nombre más comercial es Oriental Beauty o, algunas veces, Eastern Beauty y hoy en día, se utiliza a menudo también su traducción en chino, Dong Fang Mei Ren. El origen de este nombre no está claro. Unos dicen que fue la reina Victoria de Reino Unido la que le dio este nombre y, otros, que fue la reina Isabel II.


Oriental Beauty o Té de Cinco Colores 


Sin embargo, poco importa su origen, el nombre que se use, o que reina le diera el nombre, porque lo que realmente importa es que es un té absolutamente delicioso.


Como nota final hay que decir que este té no es el único que se produce a partir de hojas atacadas por la jacobiasca, existen otros con el Honey Black de Taiwán también, por ejemplo.

Y vosotros, ¿alguien ha probado el té Oriental Beauty u otro té mordido por pequeñas chicharras? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!






 

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