Conclusiones finales de la masterclass “La historia y etiqueta del Afternoon Tea”

“Sí, pero deben de haberse metido migas también – refunfuñó el Sombrerero –; no deberías habérsela puesto con el cuchillo del pan”

“¡De todos modos, no volveré nunca aquí! –se dijo Alicia mientras se internaba por el bosque–. ¡Es el té más estúpido al que he asistido en toda mi vida!”

   Una merienda de locos”, Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll


La semana pasada terminé el curso “La historia y etiqueta del Afternoon Tea”, una masterclass de la UK Tea Academy que es parte del nivel 3 de estudios, el nivel para ser Tea Master, aunque todos los que estén interesados pueden hacerlo. El curso se compone de cuatro webinars (seminarios online), uno por semana. El curso está muy bien estructurado y es muy completo, con muchas anécdotas y detalles.


En la primera parte se aprende cómo llegó el té a Gran Bretaña y se convirtió en la bebida más importante, y se continúa en la segunda parte en cómo nació la tradición del afternoon tea. Pasar estas páginas de la historia me ha ayudado a entender muchas cosas que para mí, que no soy inglesa, sino española, me resultaban sorprendentes cuando empecé a vivir en Londres. Por ejemplo, el hecho de que se vendan bebidas y comida por todos lados, en todas las estaciones, incluso si son pequeñas, en los trenes, incluso si el trayecto no es largo, e, incluso, muchas iglesias tienen pequeñas cafeterías. El té no es solo una bebida nacional, sino también una ocasión social, una comida (que puede ser la merienda/afternoon tea o la cena, dependiendo de la región) y una forma de hospitalidad.


La historia del té no se detiene aquí. El té también ha jugado un papel importante en la emancipación de la mujer en el siglo XIX. Por ejemplo, la aparición del afternoon tea, una reunión principalmente de mujeres y un acto social más relajado que la cena, liberó a las mujeres de llevar corsé en ellos y ayudó a la desaparición de esta prenda. Por otro lado, la creación de los salones de té significó que una mujer sola tenía ahora un sitio donde descansar fuera de casa sin la compañía de un hombre. Además, también sirvieron como lugar de reuniones y refugio a las sufragistas.



En el curso también se aprende sobre los utensilios del té: las teteras, las tazas o los cubiertos y su historia. El último webinar es sobre la etiqueta, lo que se debe o no se debe hacer si se es anfitriona o anfitrión, o invitado/a.  Se piensa que la etiqueta es muy estricta, pero algo que tenemos que recordar siempre es que el afternoon tea es una reunión distendida en la que se come con las manos (los cubiertos están solamente en caso de que sean absolutamente necesarios). Las reglas ayudan a hacer todo más fácil y, al mismo tiempo, elegante y bonito. Y es por eso que Alicia, en la « mad tea-party », no puede soportar más e, indignada, se marcha. Quizás, si el Sombrerero, la Liebre de Marzo y el Lirón hubieran asistido a este curso, el final de la historia habría sido diferente. 


En conclusión, he disfrutado mucho estos cuatro seminarios, aunque habría preferido hacerlos presencialmente. Los recomiendo no solo para aprender la etiqueta, a fin de no cometer errores si se va participar en un afternoon tea o se va a organizar uno, sino también para conocer la fascinante historia del té en Gran Bretaña. Y un consejo final: el webinar sobre los bailes de té es el perfecto complemento para este curso.





 

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